Delincuencia vigilaba casas con cámaras ocultas

Adoptando la apariencia simple de aditamentos eléctricos o cajas de telefonía.

Adoptando la apariencia simple de aditamentos eléctricos o cajas de telefonía, las organizaciones delictivas han llevado su capacidad de vigilancia con cierto nivel de ingenio en el estado de Tamaulipas.

 

Lo anterior se desprende luego de que la Secretaría de Seguridad Pública de Tamaulipas (SSPT) revelara el aseguramiento de ocho cámaras ocultas que, en menos de una semana, demostraron la meticulosa planeación con la que el crimen organizado monitorea los movimientos de las autoridades para evadirlas.

 

El hallazgo expone la sofisticación técnica con la que operan estos grupos, pues las cámaras no eran dispositivos improvisados, sino equipos camuflados para pasar desapercibidos ante la mirada del ciudadano común. 

 

De acuerdo a la dependencia los dispositivos cumplían un objetivo táctico que era ubicar e informar en tiempo real sobre los despliegues de fuerzas estatales, federales y militares en el estado.

 

Uno de los artefactos fue localizado en Ciudad Victoria, mientras que los otros siete estaban estratégicamente distribuidos en el municipio de Padilla, sobre los accesos rurales rumbo a la localidad de La Soledad y en la entrada a la comunidad El Carmen, en Guemez, rutas habitualmente transitadas por las corporaciones de seguridad y donde los delincuentes tienen sus operaciones.

 

Derivado de lo anterior, las autoridades detallaron que la clave de su invisibilidad radicaba en su perfecta integración con el entorno urbano y rural, pues una de las cámaras fue descubierta en un poste, adosada junto a un transformador de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), simulando ser una pieza más del tendido eléctrico.

 

 

Otro equipo estaba empotrado en una caja metálica que aparentaba ser un centro de carga domiciliario, en otro de los casos, el lente se encontraba oculto dentro de una mufa —el tubo de conexión eléctrica de una vivienda—, pasando como un accesorio sin importancia. 

 

El resto de los dispositivos se ocultaba en carcasas que fingían ser registros o repetidores de la empresa Telcel, logrando un camuflaje casi perfecto para cualquier peatón o automovilista.

 

Este nivel de mimetización, señalaron las fuentes, no sólo les permitía vigilar sin levantar sospechas entre la población, sino que les daba una ventaja táctica para anticiparse a los operativos de las autoridades de los tres niveles de gobierno.

 

 

Todos los equipos decomisados quedaron a disposición del Ministerio Público, mientras continúan las investigaciones para desarticular estas redes de monitoreo que han convertido el espacio público en un tablero de vigilancia para el crimen. 

 

Con información de Excelsior.

 


 

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